La heráldica municipal, que hoy está resurgiendo y recuperándose
en todo el mundo, apareció en la época medieval, siendo en un
principio signos y emblemas que servían a los Concejos para distinguirse
de otros. Muchas villas, pueblos y ciudades adoptaban las armas
de su señor, aunque con ciertas limitaciones en cuanto a su uso,
armas que eran modificadas total o parcialmente al obtener su
emancipación, añadiendo otros elementos y símbolos de distinción,
siendo en otros casos concesiones reales por los servicios prestados
a la Corona.
Los tratadistas consideran que la concesión de armas municipales
más antigua es la efectuada por Alfonso II de Aragón, el 1 de
abril de 1187, a la villa de Millán en la Cataluña francesa, concediéndole
el uso de los palos de su linaje. Hoy en día se mantiene esa tradición,
manteniendo muchas localidades las armas concedidas por un soberano,
que si bien en algunos casos nada tiene que ver con ella en la
actualidad, en el momento de la concesión era parte de su territorio,
ejerciendo sobre ella un derecho de dominio. En otros casos han
sido eliminadas dichas armas con objeto de olvidar su pasado histórico.
La concesión de armas a los municipios solía hacerse por
los monarcas, normalmente al concederse la carta puebla o el fuero,
modificándose posteriormente por algún acontecimiento o por la
participación de los habitantes de los municipios en algún hecho
digno de semejante galardón.
Con objeto de encontrar antecedentes en relación a las posibles
Armas usadas por el referido Ayuntamiento y que, por tanto, puedan
rehabilitarse oficialmente, fueron consultados diversos archivos,
encontrándose en la Sección de Sigilografía del Archivo Histórico
Nacional, copia de un sello con el escudo de España usado en el
pasado siglo, cuartelado de Castilla y León, orlado de la leyenda
Alcaldía Constitucional de Picazo.
Por todo ello, se dedujo que El Picazo no ha dispuesto de armas
propias con anterioridad, por lo que se procedió adoptar un escudo
de nueva creación. En estos casos, la Heráldica ha de acudir a
la historia de la localidad, a los productos de la misma y a su
entorno geográfico, para hacer resaltar aquellos elementos que
resulten más peculiares y poderlos incorporar a sus Armas Municipales.
La composición de las nuevas armas municipales tenía que ser
sencilla, tratando de evitar particiones y reparticiones, que
recargasen y dieran lugar a confusiones, tratando de llevar el
simbolismo a todas cuantas expresiones se puedan aplicar. En
las composiciones heráldicas se debe tener siempre presente los
principios ya aconsejadas por el gran Menestrier, el cual, afirmaba
que un escudo era verdaderamente diferente a otro en tanto en
cuanto, con una sola ojeada, se hallaba la diferencia. Y esto
se obtiene precisamente cuanto más simple sea la composición del
escudo.
El Picazo se encuentra situado en la región conocida como Manchuela,
estando regada por el Río Júcar, que podremos representar en el
escudo por el color azul, dando lugar a una extensa superficie
de cultivos de regadío, especialmente hortofrutícolas, que también
se podrían representar en el escudo, con los colores utilizados
por la región, rojo y blanco.
Está situado a unos 700 metros de altitud, por lo que la vegetación
natural está formada por pinos, encinas, enebros, romerales y
pastizales, por lo que podríamos hacer figurar un pino en su escudo.
El principal edificio de la localidad es la Iglesia Parroquial,
dedicada a Ntra. Sra. del Rosario, patrona de la misma y en cuyo
honor se celebran las fiestas.
Por todo el expuesto, se propuso que las Armas del Ayuntamiento
de El Picazo se blasonen de la siguiente forma:
DE GULES BARRA DE AZUR FILETEADA DE PLATA,
ACOMPAÑADA EN JEFE DE PINO DE PLATA
Y EN PUNTA DE COL DE PLATA.
AL TIMBRE, CORONA REAL CERRADA.